«Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.» — Proverbios 2:6
Si tienes dudas sobre la veracidad bíblica del «supuesto don de lenguas» que muchas iglesias proclaman hoy, pruébalos con los razonamientos más simples del sentido común. Si crees que nuestro Dios es «la sabiduría» y que no hay incongruencias en Él, fácilmente encontrarás la mentira doctrinal arraigada en quienes proclaman el don de lenguas en la actualidad.
«Sea Dios verdadero, mas todo hombre mentiroso.» — Romanos 3:4
INCONGRUENCIA N°1: ¿Por qué no capacitar a los misioneros?
Se estiman más de 6,000 idiomas en el mundo, y la Biblia ha sido traducida a más de 2,300 de ellos. Los misioneros al África o Asia tardan 2 o 3 años en adaptarse a la cultura y comprender el lenguaje básico. Traducir la Biblia a un idioma o dialecto es tarea de años o décadas.
Pregunta clave: ¿Por qué daría Dios un don sobrenatural a Juan X o María Z para que hablen un idioma desconocido en la iglesia cerca de su casa, antes de capacitar instantáneamente a los abnegados misioneros que dan su vida por el evangelio? ¿Acaso la difusión del evangelio no sería mayor de este modo?
Dios es un Dios de sabiduría, y sencillamente no daría dones a quien menos los necesita mientras deja carentes a quienes más los podrían utilizar. Es como si el soldado en el cuartel estuviera armado con todo su equipo de supervivencia, mientras aquel enviado al frente de batalla fuera desprovisto de lo más elemental.
Pregunta sincera: A quienes dicen poseer «el don de lenguas», ¿por qué no se inscriben en organizaciones misioneras o comités traductores de la Biblia? Servirían de mucha ayuda.
Alguno dirá: «El don de lenguas está dado por Dios para otra cosa.» Entonces nos cabe preguntar: ¿Para qué lo dio entonces?
INCONGRUENCIA N°2: El intérprete innecesario
El ambiente es una iglesia local. Sin «intérprete», el don de lenguas carece de sentido (1 Corintios 14:27). Pero supongamos que «alguien habla en lenguas» y otro «interpreta».
El problema: en la congregación no hay gente de varias nacionalidades (diferente al caso de las iglesias primitivas), sino que, por ejemplo, son todos hispanos.
Pregunta clave: Si todos hablan español, ¿para qué hablar en lenguas?
En la iglesia primitiva, si había 3 idiomas (A, B y C) y alguien hablaba una revelación de Dios en idioma C, obviamente Dios levantaría un «intérprete» para traducir a los idiomas B y A respectivamente. Eso es lógico.
¿Es la experiencia de las iglesias carismáticas de hoy? No, ni siquiera se parece.
INCONGRUENCIA N°3: ¿Lenguas angélicas?
Supongamos que alguien diga: «Usted se equivoca… las lenguas del Espíritu son lenguas angélicas, es decir, celestiales.»
Aclaración: Esto no concuerda con Hechos 2. Posiblemente tal declaración se apoya en 1 Corintios 13:1, sin darse cuenta de que Pablo está usando ironía, no estableciendo que se puede hablar en lenguas angélicas.
Pero supongamos que fuera cierto. Que alguien hable lenguas angélicas y otro traduzca. ¿Cuál fue el resultado de la interpretación? ¿Hubo alguna revelación que la Biblia no dijera aún? ¿O hubo una revelación «extrabíblica»?
Pregunta clave: ¿Para qué realizar el «paso intermedio» de la lengua angelical? ¿No bastaba con la revelación directamente en el idioma original? ¿O es necesario un toque de espectacularidad?
Otro tema: ¿Existe una diversidad de lenguas angélicas? Entendemos que el suceso de Babel fue un castigo de Dios al orgullo del hombre:
«Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra.» — Génesis 11:9
No hay indicios de que esto haya pasado con los ángeles del cielo. El apóstol Pablo está tratando el tema con ironía cuando se refiere a «lenguas angélicas».
INCONGRUENCIA N°4: El caos en el culto
Los cultos de muchas iglesias consisten en orar todos al mismo tiempo, o si alguien ora, se escucha de fondo el repetido murmullo de los que oran en lenguas. Otros, sin tapujos, dicen su seguidilla de frases ininteligibles en voz alta.
¿No es esto exactamente lo que la Biblia advierte tan claramente que se debe evitar?
«De manera que, si toda la iglesia se juntare en uno, y todos hablan lenguas, y entran indoctos o infieles, ¿no dirán que estáis locos?» — 1 Corintios 14:23
INCONGRUENCIA N°5: La presión psicológica
Los que hablan en lenguas presionan a otros para que lo hagan. Recordemos este texto:
«¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?» — 1 Corintios 12:30
En la iglesia primitiva, no todos tenían este don. Queda muy claro.
Pregunta clave: ¿Por qué la insistencia de algunos grupos a que todos deban hablar lenguas?
Como vemos, es una presión psicológica que nada tiene que ver con los planes de Dios, sino más bien con las ocurrencias obstinadas de los hombres.
CONCLUSIÓN
¿Te han servido estas reflexiones para analizar aunque sea un poco el panorama?
Ruego a Dios que te libre de este «misticismo» y puedas guiarte solo con la revelación de la Palabra de Dios.
El don de lenguas tuvo su preponderancia en la iglesia primitiva y cumplió los objetivos para los cuales Dios los dio en su momento. Luego del primer siglo, la iglesia estuvo casi 2,000 años sin hablar en lenguas… hasta que la corriente carismática-pentecostal volvió a instaurarlo a mediados del siglo XX.
¿Es el resurgimiento del don… o es simplemente la apostasía de este último tiempo? (1 Timoteo 4:1)
Que podamos seguir el ejemplo del Apóstol:
«Pero en la iglesia más quiero hablar cinco palabras con mi sentido, para que enseñe también a los otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.» — 1 Corintios 14:19
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