Lectura Bíblica: Hechos 27.
Un barco con 266 personas era llevado a la deriva por el viento de una tormenta en alta mar.
Las personas hacían dos semanas que no comían y habían perdido toda esperanza de vida.
Parecía que el fin era inevitable. Pero dentro de ese barco había un creyente en Cristo, estaba el apóstol Pablo que les dice a los tripulante:
Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave. (Hechos 27:22 )
Muchos no creyeren a estas palabras, pero otros fueron animados a confiar en Dios, y a buscarlo clamando a El en ese momento de vida o muerte.
Al final todos se salvaron y llegaron nadando a una isla. Perdieron el barco y sus pertenencias, pero según la promesa de Dios sus vidas fueron salvas.
Todas las personas sufren tormentas en su vida. A veces los vientos de violencia, hambre y enfermedad azotan nuestra pequeña embarcación. Para el que no creen en Dios, estas situaciones son el fin.Pero hay una esperanza para los que invocan el nombre de Cristo.
Pablo podía decir en medio del viento y la lluvia “Tengan buen ánimo” porque su confianza estaba en aquel a cual servía que era el Señor Jesucristo.
Este mundo nos puede arrebatar muchas cosas, pero si nuestras vidas están en las manos del Salvador, no importa perder todo lo material, porque nuestra esperanza está mas allá de esta tierra.
Hoy puedo tener buen ánimo en medio de la tormenta, porque Cristo está conmigo.
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